Diario del año de la peste, de Daniel Defoe

Mas todo fue en vano; las audaces criaturas estaban tan poseídas de la primera alegría y tan sorprendidas por la satisfacción de observar que las cifras de las listas semanales habían bajado mucho, que eran incapaces de volver a sentir terrores nuevos, y solo querían creer en que la amargura de la muerte ya había pasado; […] abrían sus tiendas, callejeaban por todas partes, resolvían negocios, charlaban con quienquiera que se cruzase en su camino, […] sin importarles su estado de salud ni sentir recelo por cualquier peligro que pudieran representar, ni en el caso de que supiesen que estaban enfermos.

[…]

La consecuencia de ello fue que las listas volvieron a incrementarse.

Estas palabras pertenecen a la obra Diario del año de la peste (1722), escrita por Daniel Defoe, donde se describe los acontecimientos que se produjeron durante la propagación de esta enfermedad por todo el pueblo de Londres, entre los años 1664 y 1666.

Han pasado varios siglos pero la conducta humana no ha cambiado ni un ápice: los hombres del siglo XXI ante la pandemia del coronavirus actúan de igual modo que los hombres del siglo XVII ante la epidemia de la peste, de principio a fin.

En estos tiempos que corren, este libro debería ser leído por todo el mundo.

Bécquer desconocido

Bécquer desconocido es un documental de 2010 que merece ser difundido a los cuatro vientos.
¿Quién no conoce algún poema de Gustavo Adolfo Bécquer? ¿Quién no ha dicho «Poesía eres tú»? Sin embargo, sabemos poco del poeta, de su lado más humano, lejos del mito. En este documental (que ya fue emitido en TVE) descubriremos eso y más, nos hará sentir su poesía hasta el fondo del alma.
Escuchad y sentid.

Shingen bukuro y Kinchaku bukuro

Cuando Sakae Tsuboi llegó a la estación de Tokio, su futuro marido, el poeta Shigeji Tsuboi no estaba allí para recibirla. Después de esperar tres horas, cansada y muerta de frío, cogió su bolsa de mano que había colocado a sus pies y se fue hacia casa de su hermano. Esta bolsa de mano tenía un nombre en el capítulo que traduje de la biografía de Sakae Tsuboi: shingen bukuro (信玄袋), es decir, bolsa shingen. ¿Pero qué es una bolsa shingen?

Una bolsa shingen es una bolsa de tela que se anuda con una cuerda corrediza y que tiene una base plana y rectangular. Se puso de moda entre las mujeres a mediados de la era Meiji (1868-1912) para guardar pequeños artículos, y se usaba principalmente para viajar.

La bolsa de la foto recibe el nombre de kinchaku bukuro (巾着袋), o bolsa kinchaku, y sirve de bello accesorio a la hora de vestirse con un kimono o yukata. Hay de muchos estilos y colores, pero la kinchaku bukuro tradicional, básicamente, es una bolsa de tela con un cordón. Y es más pequeña que la bolsa shingen. Sin embargo, como veis, puede tener el mismo diseño que esta última (sin el asa, claro), con una base firme que impide que la bolsa se deforme por la parte de abajo.

Por último, comentaros que (aunque no está muy claro) se cree que la bolsa shingen se llama así por el señor feudal Takeda Shingen, cuyos soldados utilizaban una bolsa similar para llevar lo indispensable en sus desplazamientos.

Amabie

Hace unos días, al pasarme por el santuario Tenma, me encontré con esta imagen tan extraña: una especie de pescado con pico y pelo largo.

Se trata de Amabie, un monstruo mitológico, un yōkai, del período Edo que predecía el futuro y protegía a la gente de las epidemias.

Las redes sociales en Japón lo han rescatado del olvido, y del mar donde habita, para que sus poderes salven a la humanidad del coronavirus.

Hay que hacer un dibujo de Amabie y luego mostrarlo a los demás para proteger, de este modo, a tus seres queridos.
Yo, hasta ahora, simplemente tenía colocada en la estantería la lámina de Amabie que cogí del santuario, pero hoy lo he dibujado. Las últimas noticias dicen que está creciendo otra vez el número de infectados por el virus, y que hay una posibilidad de que vuelva a decretarse el estado de emergencia en Japón. Dios no lo quiera.