Triste Tanabata

Hoy es Tanabata, el festival de las estrellas, el día en que, por fin, después de una año, la princesa Orihime (Vega) y el pastor de vacas Hikoboshi (Altair) pueden cruzar la Vía láctea y encontrarse de nuevo.

Pero hoy llueve, llueve mucho desde hace varios días y en Kyūshū lo están pasando mal: inundaciones, corrimientos de tierra, víctimas mortales… no parece un día muy feliz.

Además el coronavirus ha impedido que se coloquen ramas de bambú en comercios y centros públicos y los niños no han colgado sus deseos escritos en los tanzaku, unas tiras de papel de muchos colores.

Este año quise que fuera diferente y, en lugar de adornar la habitación con mis ramas de bambú de plástico, como siempre había hecho hasta ahora, corté unas ramas en un bosquecillo cercano. Pero, tras varias horas, las hojas frescas de bambú se encogieron y se pusieron mustias, su imagen no invitaba a la celebración y a la alegría. De todos modos, he escrito mi deseo, o, mejor dicho, mis deseos (creo que solo se debe pedir uno) en las tiras de papel de alegres colores. Uno de esos deseos ya sabéis cuál es: que el coronavirus nos deje en paz.

Tengo la ventana abierta mientras escribo. Hace calor, todo está pegajoso y húmedo, y llueve, llueve, llueve…

Autor: Matilda

Amante de los libros (¡los de papel!) y la naturaleza, buscadora de pequeños tesoros. Esa soy yo. Española en Japón.

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