Círculo

El otoño rojo y dorado llega a su fin. Los hojas de los árboles, que no hace mucho pintaban el paisaje de color, yacen ahora sobre el suelo secas o apelmazadas. Camino sobre ellas en mis paseos, las arrastro con mis pies. Luego desaparecerán y nadie se acordará de que existieron.

Las ramas desnudas parecen esqueletos, pero bajo su piel duermen acurrucadas otras hojas. Porque siempre hay otro comienzo.