La voluntad, de José Martínez Ruiz “Azorín”

En mi época escolar aprendí que Azorín fue el autor que puso nombre a una generación de escritores, la del 98, a la que él también perteneció. Leímos a Unamuno, a Baroja, a Valle Inclán, a Machado… pero no a Azorín. Con el paso del tiempo, sentí que tenía una deuda con este escritor y me puse manos a la obra, a “su obra”.

La voluntad (1902) es una novela que no fue muy bien recibida por la crítica de la época. Algunos ridiculizaron su innovadora forma de narrar: ¿una novela sin trama argumental, sin fabulación, donde no ocurre absolutamente nada?

Así es. En esta obra hay un personaje principal, Antonio Azorín, pero su historia es simple: Azorín reside en Yecla, después trabaja como periodista en Madrid, y luego vuelve a su pueblo y se casa. No hay mucho más. Porque esta es una novela de ideas. Ideas que han transcendido en el tiempo y que siguen siendo actuales.

El autor nos habla de un pueblo, Yecla. Un pueblo que acomete grandes proyectos con energía para luego abandonarlos; un pueblo que se enriquece gracias a una coyuntura económica, y después se hunde en la miseria porque no hace planes de futuro; un pueblo que se queda sin voluntad y se sumerge en la abulia y el hastío, para dejarse dominar por otros… Me pregunto: ¿no está hablando de España?

Por último, quería resaltar una idea que me ha parecido muy interesante. Azorín lamenta el rumbo que estaba tomando el periodismo de su época, cada vez menos especializado, y dice así: «Dentro de treinta años todos seremos periodistas, es decir, nadie sabrá nada de nada. Nos limitaremos a sospechar las cosas, lo cual tiene la ventaja de que ahorra tiempo y no entristece el espíritu con la melancolía de las lecturas largas». Si Azorín levantara la cabeza, ¿qué pensaría de nuestras redes sociales?

Título: La voluntad

Autor: José Martínez Ruiz “Azorín”

Editorial: Cátedra